11 ene 2016

Cuando vi Found

Tuve pesadillas.
Me desperté sonámbula mirando por la ventana chica que da al patio de los vecinos.
Según yo, habían luces raras de carabineros o ambulancias y me desperté para ver qué pasaba, pero cuando desperté de verdad, solo estaba mirando la ventana de mi vecino y no vi nada. O quizás todavía no estaba 100% despierta. 
Me hizo pésimo Found, pero la vería de nuevo.

6 ene 2016

Abismo Bienaventurado

No es ese malestar de espalda que nos aqueja, cuando el estrés se presenta en momentos no propicios. Tampoco es el dolor de ruptura, ese donde los huesos se ponen delicados y no hace falta más que un toque a la piel para resentir y recordar. No es como cuando pasas a llevar las pequeñas partes de tu cuerpo, o cuando te cortas la yema de los dedos con papel o cuando te quemas la lengua con la cuchara ardiendo después que probaste la salsa para los tallarines. Aún no sabemos cómo definirlo, pero sabemos que existe porque se lo escuchamos al de al lado, también al amigo que está por irse del país, lo escuchamos en el carrete donde no conocíamos a nadie y con un poco de suerte se lo escuchamos al hermano mayor (propio o de alguien). Es innegable, despertamos así y nos acostamos y muchas veces soñamos así. Porque no me digan que ustedes no sueñan y no despiertan desconcertados. Ya no son los sueños antiguos, esos donde jugábamos y corríamos y de vez en cuando se metía un monstruo o una tía perversa. Ahora soñamos como lo que somos (o en lo que nos estamos convirtiendo) y aunque no sepamos qué es, mucho lo padecen y luego en cinco años más o quizás mucho más, sabremos perfecto explicarlo y definirlo y muchos lo escribiremos para que los que vienen más abajo no se sientan tan perdidos, tan como nosotros ahora. Aunque no lo definiría como "perdidos", porque estamos bien, porque todo marcha, porque de vez en cuando somos más felices que la mierda, porque estoy segura que nuestros padres nos envidian y venderían a los nietos que aún no tienen, para volver a esta situación y sentirse así como nosotros, con toda la vida que vimos y deseamos más atrás, ahora encima, cayéndose en nuestros hombros y aquí nosotros, resistiendo y encantándonos con este abismo bienaventurado. 



5 ene 2016

Pañuelo libertino

Primero pensamos que podían ser duendes. Hubo una pelea trágica dentro de la familia, por quien se lo había llevado. trajimos a un cura amigo de mi hermano, a la monja que nos vende flores, a una Machi que nadie sabe de donde apareció. Hasta pensamos en la psíquica de Chimbarongo, pero mejor y más barato fue la sal que pusimos en los recovecos de la casa. ¿Cleptomanía en la familia? A esta altura no lo dudaría. No hay explicación para que el pañuelo de la bisabuela desapareciera de esa forma y con esa sentencia me quedo tranquilo. Porque nadie dudará de mí, tampoco de mis juegos nocturnos y mis bailes hilarantes en medio del escenario de Príncipe Club, con el pañuelo floreado de la difunta. 

28 dic 2015

Armas femeninas

En mi puesto siempre hay un pinche negro. En mi cama, en mi velador y por donde usted mire, también encontrará uno. Los dejo abandonados, en caso de volver a necesitarlo sorpresivamente, en caso de alguna emergencia, por si no me lavo el pelo o si quiero un moño tan alto que los pelos de más abajo no alcancen a tomarse. 

Por si no sabía, no son solo para el pelo, los acumulo para sacar la hierba que queda pegada en mi moledor, para hacer entrar el puto cordón al pantalón, a veces también actúa como antena para el televisor antiguo (aunque ahí lo tengo que pelar y ya no sirve para su utilidad principal). 

Además estos amigos son acusetes. A una persona que conozco le ocurrió, que una de sus muchas amigas dejó uno por casualidad en su baño y cuando llegó una de sus amigas especiales y vio el pinche..¡Adivinen! paf: show. 

Alargados, duros y algunos débiles, sobre todo esos que te venden las señoras en la ferias libres. Esos que vienen acomodados de a tres en un cartón con flores rojas y fondo amarillo, pero que por trescientos uno no puede más que llevárselo a casa y acumularlos, como lo hago yo, como lo hace mi hermana y mis primas. Porque si hay un objeto que toda mujer tiene, es un pinche negro, en alguna parte, aunque no lo sepa. 

Complot adolescente

Qué lindo antes, cuando compartíamos en tu dormitorio y yo sabía perfectamente qué regalarte para Navidad, porque conocía qué discos te faltaban o qué poster nuevo agregarías a tu pared. Me gustaba acostarme en tu cama y oler la almohada que regabas de esa colonia de guagua azul. La morada te cargaba porque la usaba la popular de tu colegio.  Sabía que contaba con tus camisas nuevas y esas faldas que heredaste de tu tía separada, esa que tenía un culo hermoso.  Me gustaba llamar a tu casa y que tu papá me contestara y que fuese simpático solo conmigo, porque sabía que mis intenciones eran de amistad. Me gustaba que tu hermano me abriera la puerta y que tú no estuvieras, porque así yo tenía tiempo para compartir con él, para educarlo, para enseñarle cómo disfrutar y luego, los dos en silencio llegar al living, como si nada. Me gustaba hacerte esas trenzas infinitas y jugar a que era mi pelo. Las fotos de ese día te las quedaste tú, después de ese cumpleaños, cuando te regalé el último disco de Incubus y me diste un abrazo reconfortante, me dijiste que no me fuera nunca de tu vida, que era el hombre más importante, hasta que me pillaste en el baño con tu hermano chico y tu cara se desfiguró y gritaste y tu papá nunca más me volvió a contestar bien el teléfono y yo nunca más volví a entrar a tu casa, ni a tu pieza, ni a tu mundo. 

E.A.P / Corazón Delator


"Oí de pronto un leve quejido, y supe que era el quejido que nace del terror. No expresaba dolor o pena... ¡oh, no! Era el ahogado sonido que brota del fondo del alma cuando el espanto la sobrecoge". 

27 dic 2015

Va al paraíso

Cierro despacio y echo llave. La dejo durmiendo y muevo mis pies hacia la calle. Lo que ellos hacían no necesariamente era lo que yo quería, pero

Corazón Grosero

Por primera vez la María Jesús traía un jovencito decente a la casa. Me costó disipar al último chascón que no sacaba los codos de la mesa y que parecía más un gato silvestre que ese Ragdoll que siempre imaginé a mi lado. Éste de ahora me parece bien: ojos tristes, con sobrepreso y un poco de tartamudez cuando le hablas a los ojos, por lo que no decía mucho más que sí y gracias. En ningún momento miró a María Jesús, ni siquiera cuando ella bajó su mano hacia el cierre del pantalón. El tipo no quiso postre, aunque supongo se moría de ganas por darle un mordisco a la torta, su salivación exagerada y el exceso de sudoración me hacía intuirlo. Quizás también eran nervios, mis ojos no dejaron de posar sobre los suyos. Mi esposa me contó a modo de orgullo personal, que el niño estudiaba Medicina, en la misma Universidad donde estudié yo y que ya le faltaba poco para el internado. No me sorprendió, pero me comenzó a gustar mucho más. Me terminé por tomar todos los bajativos que quedaron en la mesa, lo tomé del brazo y lo invité a mi biblioteca, para que por fin, entre esos libros añejo, pudiera sentir su corazón delicado palpitando junto al mío. 

22 dic 2015

Se despertaba enojada. Se acostaba con rabia. En la noche soñaba que peleaba con todo el resto del mundo que le faltó pelear durante el día. No era matona y su apacible apariencia escondía un corazón iracundo. Estaba molesta con su madre, por no ser la persona que ella había imaginado, por no sentirse orgullosa de esa mujer que no entendía que para ser feliz, un hombre no bastaba. Lo más probable es que ella haya nacido con rabia, empujando las paredes de su madre para conocer el mundo. Una gémins más, impetuosa, desafiante y con ganas explorar, se encontró con una mundo que pendía de la nada, que no tenía explicación. Donde todos se peleaban por todo, donde lo que los tenóia que unir, los desataba

16 dic 2015

Una luz de muchas sombras

Tanto pregonó ser un ser de luz, que las sombras se la comieron y la hicieron desaparecer. Porque la luz es fundamental para lograr sobrevivir, pero en la oscuridad también se puede estar; tranquila y sin dañar. La oscuridad no siempre es sinónimo de tinieblas. Esa negrura nos empareja, pero no era lo que ella quería. Luchaba por sobresalir y en ese intento de escalar, no se daba cuenta que se apoyaba en el resto, plagiaba algunos saltos, copiaba las formas y los modos. Por eso hoy elijo salir de la luz, meterme en la cueva y descubrirme desde el tacto, desde mi esencia sin juzgar.