Tanto pregonó ser un ser de luz, que las sombras se la comieron y la hicieron desaparecer. Porque la luz es fundamental para lograr sobrevivir, pero en la oscuridad también se puede estar; tranquila y sin dañar. La oscuridad no siempre es sinónimo de tinieblas. Esa negrura nos empareja, pero no era lo que ella quería. Luchaba por sobresalir y en ese intento de escalar, no se daba cuenta que se apoyaba en el resto, plagiaba algunos saltos, copiaba las formas y los modos. Por eso hoy elijo salir de la luz, meterme en la cueva y descubrirme desde el tacto, desde mi esencia sin juzgar.
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