Se despertaba enojada. Se acostaba con
rabia. En la noche soñaba que peleaba con todo el resto del mundo que le faltó
pelear durante el día. No era matona y su apacible apariencia escondía un
corazón iracundo. Estaba molesta con su madre, por no ser la persona que ella
había imaginado, por no sentirse orgullosa de esa mujer que no entendía que
para ser feliz, un hombre no bastaba. Lo más probable es que ella haya nacido con rabia, empujando las paredes de su madre para conocer el mundo. Una gémins más, impetuosa, desafiante y con ganas explorar, se encontró con una mundo que pendía de la nada, que no tenía explicación. Donde todos se peleaban por todo, donde lo que los tenóia que unir, los desataba
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