20 ago 2015

Tic tac

Algo no anda bien con los horarios.
Si no, cómo explican que lleve más de 15 años levantándome temprano y que aún mi cuerpo no se acostumbre. Porque me duele abrir los ojos en la mañana, me duele que suene el despertador y tener que levantar la tapa para que el putito frío pase como dueño del mundo, invadiendo hasta el último rincón estuoso que con tanto esfuerzo había logrado durante la noche. 
¿Y si decretamos una ley para que el día laboral comience después de almuerzo? pero de todas formas salir a las 18.30h. Lo más probable es que nuestras vidas se transformarían de forma positiva. Todo el mundo (incluso tú) sonreiría más. Nos saludaríamos en el metro, la tecnología ya no sería tan importante y las relaciones humanas se ampliarían, porque andaríamos tranquilos por las calles haciendo vida y no corriendo tras ella. Sé que este deseo es utópico (ingenuo), pero me gusta imaginarlo y sé que no soy la única, pero ninguno es tan valiente para hacer algo. Todavía no. 

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