Vi a un montón de gente reunida a la salida del metro. La mayoría eran mujeres con caras descompuestas pidiendo ayuda casi en silencio. Cuando bajé la vista, vi a un perro de tamaño mediano, café claro, pelo duro y corto, con el hocico a medio cerrar, sangre y los ojos abiertos. De cobarde corrí la vista y aceleré el paso. No quería ver ni saber si estaba muerto. No quería por nada enterarme de qué le había pasado. Corrí al andén con la vista nublada y el cuerpo dolido, como si ese cachorro hubiera sido mío alguna vez. Me quedé con la angustia. Quería llegar a casa y estar con la Viernes, ver las fotos del Otto y llorar. Pero me encontré con mi hermana que llevaba a un perro muy parecido al Otto, pero más viejo y tranquilo. Igual de gordo, con esa mirada de amor absoluta. Luego me encontré con mi tatuaje del Otto, la magia de esa marca en mi brazo que durará infinito me pudo ayudo a reponer el sentimiento. Y luego, haciendo la tarea de taller, me topo con la palabra "perito" refiriéndose a un tipo de la PDI, pero yo lo asocié de inmediato al apodo que me decía mi ex y luego el apodo que me dice la Feña "peyito". Es que yo soy un perro y lo vine a descubrir hoy.
Nunca me he caracterizado por ayudar mucho en la lucha de los animales abandonados y menos maltratados, pero soy de las que no le temen a los perros, ni por muy grandes ni por muy desconocidos. Nunca me ha mordido uno, nunca he odiado a ninguno. Nuestra relación siempre se ha basado en amor. Y sufro como nunca cuando veo, escuchó o me entero de alguna mala noticia sobre ellos, siempre me han retorcido las noticias cureles de animales, no así la de los humanos.
Y sí, soy un perro. Huelo todo. Amo dormir al sol. Amo pasear y conversar con desconocidos. Defiendo a mi manada, me enamoro fácilmente y me entregó con un simple cariño. Detecto a las malas personas y perdonó fácil.
Al igual que los perros, mi motor es la felicidad. Soy un quiltro que puede caminar cuadras infinitas sin sentir fatiga o aburrimiento. Que se contenta con poco y disfruta de la soledad.
Tanta conexión no es por nada. Hoy descubrí que soy un perro y que mi horóscopo chino nunca me dijo la verdad.
V.
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