9 abr 2015

¿Hay alguien ahí?

La señora Eliana  se había quedado ciega a los tres años, pero podía reconocer cada paso de su esposo. Cuando llegaba por la puerta de la cocina y se sentaba a mirarla y hacerle compañía, mientras ella hacía un arreglo de crisantemo para llevar como de costumbre el domingo a su tumba.

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