A los 6 años tuvo su primera
experiencia en los brazos de su tío. Se miraban a los ojos, cómplices y en
silencio. “Vamos muy rápido” dijo Don
Elías, mientras Fabián comenzaba a armar un puchero en su boca y bajaba la
velocidad del caballo hasta solo llegar a un galope.
No hay comentarios:
Publicar un comentario