Le decían “la china”, pero sus ojos
eran como grandes aceitunas negras y carnosas. Tenía dos trabajos; uno antes
del colegio y otro después. Los 30 días del mes comía lo mismo en la lonchera
verde, en la misma porción y con la misma cantidad de soya. Excepto por el día
31 cuando recibía sus sueldos y variaba del arroz blanco a una escalopa con
papas fritas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario