9 abr 2015

Frecuencia interrumpida

Le decían “la china”, pero sus ojos eran como grandes aceitunas negras y carnosas. Tenía dos trabajos; uno antes del colegio y otro después. Los 30 días del mes comía lo mismo en la lonchera verde, en la misma porción y con la misma cantidad de soya. Excepto por el día 31 cuando recibía sus sueldos y variaba del arroz blanco a una escalopa con papas fritas. 

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