Que doloroso este momento de la vida, cuando los músculos de la emoción se empiezan a expandir y eso conlleva a crecer. Ya sé que muchos de mis amigos están pasando por lo mismo y que no puedo hacer un berrinche de esto. No puedo culpar a nadie, ni decir que estoy loca, que tengo depresión o que es por la regla. Simplemente está pasando eso de darme cuenta que voy a ser una persona adulta en poco tiempo más y que necesito, por amor propio, lograr objetivos, metas y lo más importante, conocerme. Saber quién soy, qué quiero y hacía dónde quiero ir. No sé si tenga que ver con un tema de edad, pero lo mío coincide con los treinta. Gracias al cielo tengo un grupo de gente, de personas de confianza a las que puedo molestar de vez en cuando y hacerles saber cómo me siento y ellos, en sus bondad máxima me explican que también pasan por lo mismo, que en normal. Me dan tip, consejos, charlas, canciones y amor. Se los agradezco infinito. Tengo miedo, todo me hace temer. Por mi vida, por la vida de mi familia y por no lograr ser lo que quiero. Temo cosas banales también como perder mi trabajo, quedarme atrás del mundo, no ser inteligente, no responder de forma adecuada, quedar embarazada, no tener un amor y no saber de qué hablan cuando las personas hablan. A veces me siento una mujer disminuida. Que paró de desarrollarse a los 24 o 25 años y luego, error tras error ha llegado a ser su peor pesadilla. Soy dura conmigo, me critico internamente, me hago pedazos, lloro, me aprisiono pero algo hace que vuelva a salir a flote. Quizás esa es una fortaleza que me entregó la vida. Salir a flote pese a tener un peso encima. Pero ahora me pregunto, ¿Qué es ese peso? y creo que hoy lo puedo entender; lo que me impone la sociedad, lo que quieren mis padres de mi vida, lo que mis amigos esperan de mí, lo que yo quiero ser. No hay ninguno descartable ni negativo. Es un gran peso que tengo que saber llevar, porque esa es mi realidad (A veces triste, a veces feliz).
La Fernanda Fierro me dio un buen consejo. Escribe un diario de vida, desahógate. Léelo después de un tiempo, ordena tu mente en distintos párrafos y lo hice aquí y todo esto tenía acumulado.
Tengo miedo, no sé qué pasará mañana en el trabajo, luego de vuelta, en tres meses más o cuando ya tenga 40. Lo que tengo claro es que quiero ser feliz y volver a sentirme cómoda conmigo, cuando me mire al espejo, cuando hable con mi yo interna y cuando me fume un caño.