Mientras haya un perro involucrado, cualquier cosa me robará el corazón.
Vi Truman en mi cocina, con la Viernes al lado, almorzando juntas.
La vi con un nudo en la garganta desde que comenzó y nos muestran a Julian, sus ojos perdidos, una sonrisas de gratitud y ese cuerpo que ya está más allá que acá. Vi Truman con la idea de ver una buena historia, pero terminé con un llanto desconsolado. Qué difícil enfrentar una película así, cuando una no está preparada.
Truman es un film de despedidas inconclusas, de las más terribles porque no cierran nada, queda el tajo abierto para pasarlo a llevar en cualquier momento, sabiendo que no hay posibilidad alguna de cerrarlo.
Véanla con apoyo, con comida rica o un trago para pasar el amargo de las lágrimas.
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