"Es majestuosa la vuelta que puede dar la vida. Por eso siempre hay que elegir los peligros*", porque te deben llevar más rápido a la respuesta que buscas o a la situación que esperas. Al final la gente inteligente sabe que todo acto o experiencia, entre más arriesgada, mejor es el resultado.
Yo nunca me he arriesgado. Siempre he trabajado desde la serenidad. Nunca me ha pasado nada increíble, no tengo una buena historia que contar y envidio al resto, a los que sí viven, a los que han dejado todo, para encontrar los que siempre les faltó o simplemente para tener un buen recuerdo. Ayer mirando a los hombres nadando en sus tablas, desafiando las olas y al sol, me preguntaba qué pueden estar pensando. El poder se debe comer cualquier pensamiento y la adrenalina los debe transformar en seres superiores. No saben de muerte o de responsabilidad. Quiero tener ese contacto alguna vez con la vida. Dejar de viajar entre dos puntos (desde el trabajo a la casa, de la casa al trabajo) y desviarme, irme lejos, viajar sola y conocerme. ¿Qué quiero realmente para ser feliz?.
Estuve en la playa y el mar me hizo sacar cosas en limpio. Soy sola y lo más probable es que así me quede. No hay nadie a quien pueda atraerle alguien como yo. Antes fue todo ilusión. De hecho recordé después de la pesadilla que tuve con J, que él jamás estuvo enamorado de mí. Ni una sola parte de su cuerpo. Fueron los tres primeros meses de química, pero luego lo recuerdo haciendo una especie de arcadas pequeñas cuando se acercaba a mí. Tampoco le gustaba besarme, abrazarme o verme. Quizás sí le daba asco y el pobre no fue capaz de decirme. Quizás lo mismo le pasó a N que me miró y se desencantó. No era la mujer que él quería. Nunca fui la mujer que él deseó y sólo pasaba cuando ambos estábamos ebrios y drogados. Como esta vez no hubo nada de eso, no tuve ningún efecto en él y con eso la despedida de un hombre más en mi vida. Cada vez que uno se va, duele menos y para esta situación solo tengo una incomodidad en el núcleo de mi cuerpo. Me gustaría sacármela para poder trabajar tranquila, pero ese pequeño dolor irrumpe en cada momento que dejo de pensar en otra cosa. Lo bueno es que sé que no durará más de tres días. Debe ser herencia de mi papá, eso de dejar de sentir, de sentir poco o de no saber qué hacer cuando uno se siente así.
De todas formas me quedo con las palabras de Alfredo Castro: La vida es tan majestuosa, que uno nunca sabe las vueltas que puede traer. A él lo llevó a reencontrarse con un país que al principio lo vio como un simple estudiante, para luego convertirse en un gran actor, grabando películas, ganando premios, siendo lo que él siempre esperó.
Lo triste es que no sé que espero yo. Aún no lo descubro.
Cita Alfredro Castro en Panoramas C13.
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