3 oct 2015

Historias cortas y reales

1. Una mujer trabajó hasta sus 74 años como empleada doméstica para una familia muy acomodada de Talca. El patrón, un agricultor famoso de la zona, La esposa, una dueña de casa. Tres o más hijos. Durante la mayor parte de su vida, la mujer/nana se dedicó a limpiar, cocinar y criar a los hijos de sus patrones. Cambios de casas, cenas, fiestas, y lo típico de una gran casa con bastantes recursos. Cuando la mujer se dio cuenta de su cansancio, sus hijos le ofrecieron que se retirara. Ya se había caído bastantes veces sola camino al trabajo y la verdad es que se merecía estar tranquila. El problema era que en los dos últimos años y con una crisis económica que afectaba a su jefe, ella no había recibido su pago. El señor le pasaba plata para los pasajes, pactando que algún día, él le iba a pagar todo. 
La mujer dejó de trabajar y pasaron dos años y de su sueldo no veía nada. Rogó por su pago, pero el patrón no respondió. Hasta que un día, antes de las Fiestas Patrias, llegó el amo y señor de los tomates a pagarle a la mujer por sus años de servicios. No era mucha plata, pero era su plata. Además le dio una especie de bono por el tiempo que la dejó esperando. Una mujer humilde, anciana, que vive con lo mínimo en un lugar alejado, con una depresión que no sana, para ella ese gesto fue un milagro.


2. Una mujer pasó 18 años de su vida al lado de un hombre que le prometía la vida. Cuatro hijos, una casa y un auto. De lo poco y nada que habían tenido cuando jóvenes, ahora vivían como "pitucos". El hombre para fortalecer aún más la relación, le propuso matrimonio y para celebrar, se fueron a pasar la despedida de solteros, juntos a un motel. Ella, para comenzar una nueva vida de casada, le propuso a su "negrito" que se confesaran todo lo malo, las infedilidades y que partieran de cero. Él no confesó nada, diciendo que jamás la había engañado (casi ofendido). A lo tres meses de haber pasado por la iglesia y una fiesta familiar, jurando frente a todos amor eterno, al "negrito" se le quedó el celular en el velador y ella como nunca (de verdad hay mujeres que no son celosas ni menos desconfiadas) miró el teléfono de su marido y leyó cientos de mensajes de una colombiana, que dada la comunicación y las fotos, también estaba enamorada del "negrito". Tres meses después de un matrimonio y con 18 años acuesta, él desmoronaba a una mujer que sin saber, le había dado un flotador meses antes para salvar su relación, pero que el hombre no quiso tomar. 



3. Hay escenas cortas que te pueden marcar para siempre y que se repiten y repiten mentalmente, infinitas veces. A veces son historias que con el tiempo se ovidan y ya no provocan nada. Así es esta historia, pero vale la pena contarla/escribirla porque aún no la creo (cuando la recuerdo). Un carrete en casa de unos compañeros. Llega él con su esposa. Él cuenta sus historias, hace gracias y trata de caer bien. Ella mucho más recatada y divertida, se sienta en un sofa a mirar al público asistente. Cuando la marihuana y las piscolas comenzaban a hacer efecto, todos salimos a fumar y este tipo, frente a su esposa, comienza a adular a una amiga. Ella se queda impavida no creyendo lo que este personaje le decía y menos al frente de su esposa, que lo miraba con rostro de asesina a sueldo. 
"Eres bacán", "Una mujer única", "Eres súper especial", "Auténtica, por eso me gustas". Corte, mi amiga no se acueda de  más y esta esposa se lleva a la rastra al desubicado de su marido. Y para que no hayan sospechas...No, no lo mató. Ambos volvieron al trabajo al lunes siguiente no acordándose de nada.



4. Un novio histérico y viejo, ve llegar a su prometida con el peinado listo para la ceremonia. Por su cara no fue de su agrado y ella lo supo advertir. Cuando estaban más juntos, ella le pregunta: ¿Te gusta como quedó? y él, frente a la presión le responde: "Te he visto mejor". Un hombre sin tino, sin tacto y sin saber controlar sus palabrotas pudo haber arruinado el día a su mujer, pero ella fuerte y femenina no se dejó amedrentar por sus palabras. Quizás eso le faltó a mi madre para haber estado en su lugar. No dejar marchitarse por las palabras de él.



5. Compartí toda mi vida con una vecina que estaba a tres casas de la mía. Desde pitanzas telefónicas, programas de radio, lecturas, películas, cambios de casa, etc. Una amiga de niñez que no tiene idea de la siguiente historia. Esta niña tenía un tío que no era bienvenido en ninguna junta familiar. De esos parientes que siempre dejan la cagá porque tienen problemas conductuales por culpa de las drogas y el alcohol. Un hombre joven y flaco (muy delgado) que sabía mi nombre, donde vivía y que era la amiga de su sobrina. Siempre lo saludaba, yo era una niña de 12 o 13 años. Un día, cuando me tocó ir a buscar a mis hermanos pequeños al colegio, iba caminando por un pasaje con ligutrinas por ambos lado. De frente a mí, venía el tío de mi amiga que por su rostro, no venía my bien. Cuando comenzó a acercrse, yo veía mi espacio más reducido, llegando a rozar mis piernas con las ligutrinas de la orilla. Hasta que ya no pude avanzar más y el tío me da un agarron en el culo. No sé si fue largo o corto, pero me quedé muda. Lo miré tratando de que me reconociera pero en ese momento, yo creo que él ni siquiera sabía cómo se llamaba.

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