Hace meses que no le preguntaba a la Gabriela, pero hoy, ordenando mis asuntos, encontré el librito que me compré hace varios años en el Valle y me respondió esto:
El hijo.
Bendita seas andando
por la tierra sembradía,
que se vuelve con los surcos
para decirte bendita.
Los pájaros que te cruzan
como al ángel y a Tobías,
le dejen caer su gracia
la madre que camina.
Bendita te cante el viento,
en las cañas y en las lilas;
y la ráfaga zumbando
quiebro a quiebro te bendiga.
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