23 jul 2015

La mala herencia

Nervios. Mi abuela sufre de nervios (o por los nervios). No tiene ninguna otra dolencia o enfermedad. Son los nervios los que la atacan en cualquier momento del día. La aquejan como si estuviera apunto de morir. Una vez, cuando era niña estábamos en Talca y nos avisaron que entraron a robar en mi casa de Santiago. El hombre que nos avisó pasó por afuera de la casa de mi abuela en bicicleta y casi que gritó la noticia, alejándose como un cartero antiguo, de esos que llevaban la información en su cabeza y la tenían que repetir textual. Vi a mi abuela sufrir de los nervios, tanto que se agarró con ambas manos todo el pelo y lo estiro hacia arriba hasta quedar como Marge de los Simpsons. Hasta el día de hoy nos reímos de esa situación. Cada vez que pasa algo, ella se enferma de los nervios. Una vez (o más de una vez) le pregunté a mi mamá cómo le dijo a sus papás que ella a sus veinticuatro años estaba embarazada de mí. Me dijo que su hermana se había enterado de las primeras, luego su mamá y cuando le tuvo que contar a su papá, mi abuela... adivinen! enferma de los nervios, acostada en la cama. 

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