15 jun 2015

Un sapo que se quedó así.

Me tocó la buena/mala suerte de conocer a un tipo/publicista que su gracia era (además de ser minazo) haber ganado hartos premios de Publicidad. No muchos, menos que bastantes. Un hombre que no tenía ningún atributo positivo además de sus ojos de guarisapo que me mataban de amor. Un publicista que no leía y lo ponderaba en la conversación/coqueteo, como si fuese una gracia ser un experto en redacción y no haber leído ni papelucho. Pero lo que más le gustaba a este joven, era que cada mujer le celebrara sus triunfos... Sí, así mismo como lee y así mismo fue como lo oí. 

Después de un rato me quedé analizando el egocentrismo de las personas ¿Por qué este publicista no es capaz de mirar más allá? Quién o quiénes les inculcaron el narcisismo tan arraigado? Su padre? Su jefe? Qué ejemplos podría tener esta persona, para comportarse como un completo imbécil?

Y ahí lo supe. No las respuestas a las preguntas anteriores, sino que entendí y vi la fina línea que separa a los egolatras de los buenos publicistas. Es una deformación profesional...Muy deforme. 

Publicista ciegos ante sus triunfos, ante sus ideas

Narciso: No ve más allá de sus zapatos. 
Porque no observa más allá de sus propios zapatos.
Le gusta que lo observen a él(ella), que lo idolatren, que lo amen.
Claro, puede tener buenas ideas, pero como no observa, esas ideas se acaban y ya no tiene de donde crear más. 
Una vez conocí a un tipo que se creía muy creativo porque habia ganado un par de premios

Cómo sacamos un bien insight? observando. Si el mundo te da lo mismo, arrepiéntete de haber estudiado Publicidad.

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