27 ene 2015

St Vincent (cuando Murray logró agradarme)

Hoy decidí aprovechar mis dos horas de almuerzo para ver una de las películas de mi lista de verano. Elegí St Vincent porque duraba menos de dos horas. 

La verdad nunca me ha gustado Bill Murray. Su cara me produce algo extraño y no digo que sea mal actor o algo por el estilo, solo que quizás no lo entiendo. Quizás no lo entendí en Groundhog Day o en cualquier de Wes Anderson. No entiendo mucho sus muecas pero en fin. En St Vincent me robó el corazón. Parece que porque se veía más viejo y demacrado y eso mismo hacía que se viera más real y cercano. 

Me encanta cuando en las películas se tocan temas tan detallistas, reales y minúsculos (en el buen sentido) como la amistad entre un anciano y un niño. Me gusta porque cada detalle esconde una historia increíble, porque perfectamente podría ser mi vecino, o el señor de la micro o quien sea, pero alguien real. Me gusta, porque me motiva y me hace imaginar que cualquier historia bien contada es posible llevarla al cine, a la publicidad o donde sea para que otros puedan verla, leerla o solo observarla. 

St Vincent es así y más. Me hizo reír y llorar en una sola escena. Me hizo sentir miedo, lastima y temor. Se me pararon los pelos y adoré a todos, pero todos los personajes. Es tan simple y se siente que no hacen esfuerzo alguno por lograr algo increíble, porque solo quieren que veamos una historia triste/feliz/real y eso la hace grandiosa. 

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