16 ene 2014

La bala en la sien

Alexitímico y la concha de tu madre se escuchó cuando cerró la puerta de un portazo. Su mujer lo acababa de abandonar. Llevaban 40 años casados y le sorprendió que ella usara esas palabras.

Se paró y miró en la cajita llena de libros para ver si encontraba un diccionario. Ale, Alex, Alexi, Alexiti… Mientras leía, su mirada se perdía en el fondo con la silueta de una pistola.


El concepto era sobre personas que no sienten emociones. Jorge no estaba seguro. Recordó que no lloró en la muerte de su madre, ni en la pérdida de su perro, ni en el accidente de su hermano. Miró por la ventana, tomó el arma, la puso en su sien y esperó alguna señal de dolor durante todo el resto de la tarde.

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