26 nov 2013

Al jefe de mi pololo

Hola, M. 
Sí, soy yo.
Mira, no sé con qué cuentos le fuiste pero lo tienes encantado. Habla de ti con los ojos llenos de brillos, se acuerda perfecto de la fecha en la que se conocieron, le encanta como te viste, como hablas y cada vez que dice tu nombre, sonríe. Te busca en las Redes Sociales, pero le da vergüenza agregarte y sí, también sueña contigo. Se estresa cuando no te hace feliz y se cranea inventando nuevas ideas para verte satisfecho. 
Yo no sé qué le hiciste pero a veces siento celos. Tú no lo besas, no lo abrazas y tampoco duermes con él. No soportas cuando se caga, cuando babea o cuando se enoja. Tú no sabes cuando él está triste, no lo cuidas cuando está enfermo ni lo aguantas cuando anda en sus días. Tú nunca vas a saber por qué la polera le queda larga o corta, qué zapatillas regalarle o cuáles son sus libros favoritos, pero yo puedo ceder. No me importa tener que quedarme con lo menos bueno de él, así que hagamos un trato: Tú te lo quedas en la semana y le exprimes el cerebro, pero me lo devuelves con el corazón lleno energía para que cuando llegue mi parte, lo pueda disfrutar sin estar compartiendo cama contigo. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario