Tenía el aspecto de un tipo borracho, sensible y pobre.
Un poco sucio, o quizás eso parecía por la barba y el pelo un poco largo.
Estaba a su lado, leyendo y escuchándolo.
Él insistía que su pega no era reparar el calefón pero al parecer no le entendían.
Subió una señora y le di mi asiento. Quedé en frente del maestro.
Me di cuenta que ocupaba manos libres y que iba concentrado en un punto, discutiendo y salvando su trabajo. No, él no hacía reparaciones de calefont, que no sea porfiado. Él ya hizo su pega, limpió todo. Pero ese calefont no le sirve, da lo mismo la presión del agua, da lo mismo donde esté puesto, el calefont tiene que ser de 35 para que de presión o la llama no le ca a calentar nada, no sea terco. Ya, mañana lo verán.
Me tengo que bajar y me doy cuenta que me había saltado bastante páginas sin leer nada.
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