Las mujeres de mi familia, jamás aprendieron a manejar y no lo harán tampoco. No lo harán, porque la primera no tuvo necesidad, era pobre y no tenía auto. La segunda no tenía espacio en su mente y su mentor era un psicópata sin paciencia. La tercera no aprenderá porque tiene límites y temores en su mente, de atropellar a la gente y lo más terrible de atropellar a animales. Lo mejor de todo es que crecimos con eso, no nos gusta el pico con ruedo (solito mejor). No nos interesa viajar en un auto, ni siquiera nos interesan sus marcas o el último modelito. La verdad es que a las mujeres de mi familia nos gusta caminar, observar, ir apretaditas en el metro, marearnos en el bus o la micro y vivir la grata y sorprendente experiencia de andar en tren...sobre todo el tren al sur.

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