1,2,3 stop.
No es que tenga tiempo pa andar escriendo webás en el blog de mierda
sólo que hoy sentí la necesidad de agregar cosas que tenía anotado por ahí.
Esto también es pal niño del lado
Tiene una explicación, no es porque si.
Cuando estoy pensando en algo o alguien... para que me de alguna respuesta... abro mi mini poemario y leo, esto leí contigo:
sólo que hoy sentí la necesidad de agregar cosas que tenía anotado por ahí.
Esto también es pal niño del lado
Tiene una explicación, no es porque si.
Cuando estoy pensando en algo o alguien... para que me de alguna respuesta... abro mi mini poemario y leo, esto leí contigo:
La pajita
Esta que era una niña de cera;
pero no era una niña de cera,
era una gavilla parada en la era
Pero no era gavilla
sino la flor tiesa de la maravilla
Tampoco era la flor sino que era
un rayito de sol pegado a la vidriera.
No era un rayito de sol siquiera:
una pajita dentro de mis ojitos era.
¡Alléguense a mirar
como he perdido entera,
en este lagrimón, mi fiesta verdadera!
Obreras
Taller de costura
de la camisería Matas
24 de noviembre de 1924
de la camisería Matas
24 de noviembre de 1924
Uno de los fenómenos sociales más importantes del siglo XX es la incorporación de la mujer al mundo del trabajo. Del millón 600 mil mujeres que vivían en el país en 1907, casi 347 mil trabajaban. La mayor parte de ella ejercía como modistas o costureras, empleadas domésticas, lavanderas o artesanas.
Pero hacia 1920 aumentó el interés por las actividades que salían del ámbito de lo doméstico, con lo que se incrementó la presencia femenina en la industria, que ocupaba a casi 150 mil mujeres al comenzar la segunda década del siglo.
Este fenómeno propició la formación de los primeros sindicatos femeninos. Estas formas de asociación, que procuraban mejoras materiales y sociales para las obreras, fueron uno de los antecedentes de la organización femenina por la consecución de derechos civiles y políticos.
(Láminas 07, memorias de mi Santiago)
Pero hacia 1920 aumentó el interés por las actividades que salían del ámbito de lo doméstico, con lo que se incrementó la presencia femenina en la industria, que ocupaba a casi 150 mil mujeres al comenzar la segunda década del siglo.
Este fenómeno propició la formación de los primeros sindicatos femeninos. Estas formas de asociación, que procuraban mejoras materiales y sociales para las obreras, fueron uno de los antecedentes de la organización femenina por la consecución de derechos civiles y políticos.
(Láminas 07, memorias de mi Santiago)
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