Una mujer o las mujeres de siempre.
La incongruencia de mi edad,
de las flores al brillar
del cielo oscuro de las vacas pastar.
La incociencia de la niña que no mira
de lo rosado que se ha puesto el agua
de la virgen que grita un no
de los pelos de tu nariz.
Incompleta te sientes mujer, camina y no dolera, respira profundo y guata al sol.
Sientes la herida abierta, se ve hasta la ultima vena que lleva la sangre y lo hace palpitar.
No se cerrara te dicen los ajenos y tu aprietas con fuerza y libertad, tenemos toda la fe de que si curara.
Manos a la cara, fuerza en los dientes, cosquillas en los pies.
Silencio gritas con el alma y la gente se ríe de ti y a ti no te importa nada.
Soledad y el pelo vuela en el aire desprendiendose de su dueña como si tratara de pertencer a otra, otra que lo ame mejor, que no sienta pena por el largo y que al fin los rulos sea felices.
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