Tienes
23 años, una carrera que dominas y un futuro promisorio.
Tienes
muchas ganas de sacar adelante a tu familia, se nota que eres una buena persona
o por lo menos lo intentas, así como intentas levantarte de tu cama antes de
las 8:00 cada día.
Tienes
un auto que luces con orgullo, aunque sabes que es antiguo y que ha pasado por
cinco dueños.
Tienes
unos jeans que te costaron más que un sueldo mínimo. Que te hace ver mejor,
pero que te hacen sentir peor.
Tienes
un gran desconocimiento sobre política y actualidad, e incluso así pareces
inteligente.
Tienes extensiones
que sólo tú sabes lucir, aunque te estén dejando calva.
Tienes
unos implantes fenomenales y no es que me fije sólo en esa parte de tu cuerpo,
pero sí, es lo primero que te vi.
Tienes
un grupo pequeño de amistad, que se llena con amigos de amigos,
porque te gusta la multitud, el ruido y la música, porque sólo así dejas de
pensar.
Tienes
tanto talento, que no puedo dejar de ver tu último spot. Sé que tu
personaje es secundario, pero llenas toda la pantalla con esa sonrisa leve y
ese sorbo mentiroso, porque además sé que no bebés alcohol.
Tienes
una voz que llevo en mi reproductor y que repito a diario; antes de levantarme
y para poder dormir.
Tienes
un don ¿lo sabías? Esa vez que nos cruzamos en la calle y con tu
hombro rozaste mi hombro. Ese día fui feliz. Completamente feliz.
Tienes
un manager que he estudiado bastante y que no me parece mal tipo, pero que
deberías mantener a raya, por tu bien.
Tienes
tantos zapatos ¿los ocupas todos? ¿Te repites alguno? ¿Te los
regalan por algún canje? Me gustaría que me contaras todas esas
anécdotas de gente famosa.
Tienes
un departamento pequeño, pero tú no necesitas más.
Tienes
un enchufe arreglado por mis manos, que nada saben de electricidad, pero que
debían fingir para poder quedarme más tiempo junto a ti.
Tienes
un pijama menos que toco de vez en cuando
Tienes
un calzón menos guardado en mi cajón con llave.
Tienes
un cuaderno con recortes de diarios de tus intervenciones, debajo de mi cama.
Tienes
un amigo que te espera cada noche después de tus clases de yoga. Ayer no te vi
y eso me puso mal.
¿Tienes
un nuevo novio?
Tienes
la desfachatez de cambiar de hombre, así como cambias de canal y no tienes un atisbo
de vergüenza.
Tienes
un apodo bien puesto: La Nueva Kenita Larraín.
Tienes
las horas contadas.
Tienes
un día para decidir ser mía.
Tienes
un vestido blanco esperando en la recepción. Póntelo y sal victoriosa de este
desafío.
Tienes
una hermanita asustada en mis manos, que grita desesperada tu nombre.
Tienes
que elegir por tu felicidad, salva a tu hermana y cásate conmigo.
Tienes
puesta la radio FM2 y este mensaje entrando en tu email.
Tienes
un admirador, por siempre tuyo.
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