Hasta mis 28 años de vida, he tenido dos papás distintos.
No se murió uno y llegó otro de forma literal. Desde una misma persona, existen dos personalidades diferentes y marcadas, como si realmente habláramos de dos hombres distintos. El primero se murió hace dos años, después de viajar a Colombia y conocer a una mujer increíble que dio a luz a otro hombre para mi vida (nuestras vidas).
Parto diciendo esto, porque hoy me tocó por casualidad leer una columna de Patti Smith. Después de saber que sacaría al mundo su segundo libro, me puse a buscar el primero y descubrí que tenemos un asunto en común. "La creatividad que nace desde una pasión que se nota desde pequeña". El amor por leer y descubrir historias, por incluir a la gente querida y hacerla parte de esta creatividad y Dios. Si bien hoy me declaro una sobreviviente al mundo religioso y no creo en nada más que la humanidad y mis muertos amados, cuando niña tuve ese conflicto interno por saber más allá y explorar en distintas iglesias.
Mi padre quien ha sido un agnóstico toda su vida, despotricaba (al igual que para el matrimonio) su odio irrefutable hacia la iglesia y la idea que existiera un Dios Todo Poderoso. Ahora vengo a entender que quizás sólo era rabia extrema por la vida que le había tocado experimentar, pero muy en el fondo, igual creía en algo más allá de lo racional.
En esa época, él no nos prohibía nada, pero con sus gestos y su duro tono de voz, lo terminaba haciendo de todas formas, así que yo aprovechaba antes que él llegara a casa, de estudiar la Biblia y los cuadernitos que me regalan los Testigos de Jehová. Pasé también por una ceremonia Mormona, una Cristiana, también unos momentos por la iglesia Evangélica y no me acuerdo qué más. Pero tengo un vivo recuerdo de haberme persignado, de haberme parado y sentado todas las veces que el cura dijera y de haber llorado eternamente una tarde que mi papá sin previo aviso llegó antes a la casa y me pilló con una señora muy amable y linda, estudiando a Dios.
Tanto era mi miedo que lloré hasta que la señora se fue, quizás hasta me disculpé con mi papá por esa falta de respeto en su casa y solo recuerdo sus ojos de rabia diciéndome: "Pero Vivian, yo no te voy a retar por estar haciendo esto".
No sé si su rabia era por el acto de estudiar a Dios o por mi llanto desconsolado.
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