Tomé el metro en la otra dirección. Estaba acostumbrada a ir a Los Domínicos porque allá quedaba mi última pega. Pero esta vez necesitaba ir a San Pablo a buscar mis cosas a la casa de mi ex. Me bajé en Salvador y justo en ese momento alguien olvidó un bolso en el andén así que tuvimos que salir. Necesitaba llegar con urgencia al siguiente metro y caminé sin preguntar. TVN me pegó de frentón. Me acordé de Felipe Camiroaga. Ese canal se fue a la mierda ¿o no? Seguí caminando y me topé con un pasaje sin salida y un hombre solo sentado en un banco. Un hombre solo y llorando como un niño. Me acerqué de pura pena. Me conmovieron sus sollozos. Quizás había terminando también o quizás se le había muerto alguien o quizás..."Hola, ¿quieres un poco de agua?" le pregunté como a tres metros. (Ojalá que no, no tenía donde comprar por ahí). ¿Necesitas ir a un lugar, llamar a alguien, un pañuelo? Silencio. "Necesito estar solo". Cuando vi de quién se trataba me quise ir. Me caía tan mal. Su risa, tan cínico en la televisión, sus programas de mierda, su personalidad, era un idiota. Pero un idiota que lloraba como nunca había visto o escuchado a un hombre. Me quedé. Lo miré un rato y decidí a sentarme al lado. Estaba hediondo. No olía como imaginé. "Eres famoso, nada puede ser tan malo" (pésima frase). Paró de llorar y me miró, quiso decirme con la mirada que me fuera a la mierda, que qué me importaba a mí lo que le pasara a él. Para arreglar el momento le conté en algunos minutos toda mi vida, para que me creyera que todos teníamos motivos para llorar pero uno se puede recuperar. "Me echaron" Sentenció. Sus ojos se volvieron a llenar de lágrimas. "Igual tu programa era bien fome" le dije en la sinceridad de loa situación. "La gente te odiaba, odiaba tu risa, se burlaba de ti en twitter, ¿nunca cachaste?". "Gracias por subirme el ánimo" me dijo mucho más repuesto.
Se notaba más mino en vivo, más hombre y más de verdad. Es que le tocó mala suerte. El equipo no lo acompañó. Quizás lo asesoraron mal. también escuché que era de derecha y que se había cagado a su mejor amigo con una polola de hace años. Penca el gueón. "Bueno, ahora a tirar currículum no más pho, no te queda otra. ¿Así funciona en la tele o no?" "Yo soy el currículum" me dijo enojado. "Mejor aún. Te presentan y obvio que te contratan. Pero no aceptes cualquier programa. La plata no lo es todo". Me miró como desesperado y gritó "¡La necesito!". Y con esa frase descubrí la verdadera razón del llanto. No era el despido la causa de su pena, era su cabeza y de forma literal. El personaje y el real se estaban quedando sin pelo. Diez implantes distintos, shampoo especiales, agujas, brujas, mandas y más pero nada resultó. Al hombre se le cayó el pelo y en la cámara se notaba. Nunca quiso usar bisoñé así que le dieron un par de meses para arreglar la situación y como no tenía ni uno porque se había gastado todo lo ahorrado en irse de vacaciones a Europa con la polola del mejor amigo... Como pecas, pelos pagas.
"Ay qué tanto" le dije enojada. Tengo 27. Tampoco tengo pega. Mi cuerpo siempre ha representado diez años más de los actuales. Mis pechugas se me cayeron a los 15 y no tengo pololo ni amigos. O quizás sí, pero hace meses que no los veo. Pensé en decirle todo eso solo para subirle el ánimo pero me quedé callada. Miré mi reloj y casi caminando le grite...
"Bueno, me voy. Me van a cerrar el metro y tengo mucho que twitear de esta noche".
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