Abrí los ojos y vi a Jaime con la boca abierta, casi roncando. También lo vi parado con los puños listos para matar -Jaime, date vuelta y mata al toro que está parado atrás-. Abrí los ojos y en el campo llovía hacia la izquierda. Jaime ya no estaba en la cama, lo vi con un cuchillo cruzando el establo. Ya anocheció, vuelta a dormir.
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