17 mar 2014

Taller: Rica la fruta

No era igual a todos, llevaba su camisa, su pantalón, hasta los calzoncillos planchados. Olorocito, ojos verdes y las frutillas limpias. Así lo veía Verónica cada vez que visitaba su puesto. Un “Hola señora” le decía el hombre (nada de caserita) y ella sin vergüenza respondía “señorita”, a pesar de sus 3 hijos, 2 perros y el gato a cuesta.


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