Muchas veces el sufrimiento es nuestro aliado. Lo digo porque han pasado dos semanas donde me quedé muda por el dolor. Ni siquiera las palabras me salían, así que mi tristeza la refleja con canciones. Era como tomar la voz de Ricardo Arjona, Camila, Jessy and Joy y hacerlas mías. Entonces mi meta, la meta que siempre ha estado en mi mente comenzó hacer efecto. La primera semana bajé 3 kilos. Solo dejé de comer durante 2 días, los otros 5 comía bien. Igual justo antes de la sufrición había empezado una dieta bacán pero no tan motivá como ahora. Y esa es la razón, una motivación negativa es mucho más fuerte que una positiva. Querer bajar de peso para verme linda en el verano nunca fue tan fuerte que querer bajar de peso para enrostrarle al ex (ahora sigue siendo actual) que puedo ser mina e inteligente. Pucha que duele sentir que ya no le gustay al hombre que siempre te encantó. Eso fue como una arma de doble filo, o me lo comía todo o no comía nada. Y así fue, se me cerró la garganta.
Hoy llevo dos semanas de dieta. Hoy justo un miércoles, mi día favorito de la semana. Y ayer sin poder esperar más me pesé nuevamente. Bajé dos kilos más. En total 5 en dos semanas. ¿Cómo no sentirme feliz? El dolor fue mi aliado y ahora es mi compañero de mente, me acuerdo de esos días y empiezo a luchar.
Lo otro y muy anéxamente, les digo que ese efecto rebote, de un día no comer nada y al siguiente comer y subir más de lo que bajaste por lo menos para mí es mentira. No comí en dos días y luego empecé a comer normalmente (menos pan, bebidas gaseosas y azúcar) y todo me ha resultado de maravilla. Se puede bajar hasta casi un kilo por día que no se come y que solo se toma agua. Esto no es recomendable, obvio que no!, pero si sirve para una vez al mes. Nadie se muere si deja de comer un día.
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