Que las mujeres queramos ser parte de la iglesia, hablando genéricamente y no metiéndome en ninguna religión, prácticamente es como ir a la fiesta de cumpleaños de un niño que te tiene mala. Así de simple. Por años la iglesia nos ha hecho bullying a vista y paciencia de nuestros padres, hermanos, amigos y seres humanos conscientes. Nos han sometido a crueles descripciones y experiencias, nos han dejado de lado, creen que nacimos de una costilla, una pequeño lado del "gran" hombre que solo por tener pene podría ser más valiente, fuerte e inteligente que nosotras. No me cabe en la cabeza que algunas minas en este tiempo sigan protegiendo y queriendo ser parte de una institución tan llena de odio hacia las mujeres (sin sacar a relucir su amor y profundo amor por los niños y su inesperada calidad de vida, ostentosa y llena de lujos). No puedo creer más aún que mujeres a las que considero inteligentes puedan confiar y dirigirse a la iglesia para tratar de "limpiarse" cuando son ellos los que nos ensucian a diario. Somos las huérfanas de una institución que ha creado cuentos, mitos y rumores sobre nuestro cuerpo, sobre nuestras intenciones. Desde su propia historia cuando culpó a La prostituta María Magdalena del daño a Jesús.
Ya saben, sobre todo tú mujer, es mejor quedarse en casa que ir a pasarlo mal a una fiesta que no te convidaron y donde estarán tus enemigos más grandes. Es mejor no posar para la foto donde después el invitado tratará de borrarte.
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