17 abr 2012

imaginar morir y solo era un casi sueño.

Como nunca nos dormimos temprano. Eran las 23.30 y yo te miraba casi con un ojo porque el otro lo tenía pegado a la almohada. Estábamos relajados, como si nos hubiésemos bañado en leche tibia. Mi espalda pegada a la pared comenzó a tiritar, luego más fuerte comenzó a moverse y escuché desde afuera de la pieza "!no se asusten, no se asusten¡" entonces me senté, todavía dormida y me imaginé lo peor. 15 pisos me separaban de la tierra y sentía que la pieza se movía de un lado a otro. Salté de la cama con J atrás y me paré en la puerta. Vi a mi hermana pasar con los gatos en los brazos, vi a mi hermano mirando a mi mamá que lloraba pidiendo que bajáramos y vi a mi papá salir de su pieza casi ciego tratando de calmarnos. El teléfono sonó antes de que parara el temblor y por fin entendí que estaba en mi casa, una de solo dos pisos y no en el edificio de J donde imaginé que moría.

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