15 nov 2011

Todavía no aprendo música.


Cuando chica recuerdo la memorable frase de mi papá “todavía no aprendes a leer”. Yo decía, obvio que se leer… él me respondía en tono duro “¡NO! Sabes juntar las letras, pero no comprendes lo que lees”. Bueno, tenía razón y tiempo después aprendí a leer de verdad.  Leí libros, diarios, comentarios, aprendí a leer y tomar lo importante y rescatarlo para mi mente.

Hoy me di cuenta que aún no aprendo a ir a conciertos y disfrutar de la música. Que a cada concierto que voy tiene que ser de alguien en español o que me guste demasiado para poder corear las canciones y sentir esa emoción tan rara que solo dura lo que dura el concierto.
Entonces me di cuenta que no tengo cultura musical, que no voy a ir a gastar plata a un concierto por gastarla, porque ir y conocer una banda en vivo no me produce más que sueño. Y me avergüenzo, no crean que no.

Me fijo en mis amigos, que son súper motivados para ir a recitales, el que se ponga en cartelera. Se consiguen entradas, van como sea, lo disfrutan, aprenden, cantan y conocen. Y con eso consiguen obviamente que se les expanda la mente. (Creo que es una buena técnica para expandir la mente Andre!).

Me gustaría conocer las sensaciones que les provoca a mis amigos ir a recitales, disfrutar todo el día parado esperando la puta banda, con sol, con frío, sin plata o curaos. Qué chucha sienten para poder aguantar horas y horas, qué piensan o imaginan cuando están ahí a punto de ver a esa banda que en su vida imaginan tener tantos seguidores o tan buenos seguidores como mis amigos. 

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