Se había desviado de mi camino. Ella siguió otro rumbo; entre conejos, árboles con manzanas rojas y flores que cantaban. Yo seguí la parte gris, media oscura, con luces discotequeras, sonidos efervescentes. Pensé que el otro camino ya no era para mi edad. Me había desilusionado entre tanto hombre mentiroso y falso, entre tantas relaciones sucias. Me dediqué a la prostitución por gusto. Me encantó ese lado de la vida, pero cansa y te vacía. Te deja seca. Entonces no se busca más. Me senté en una roca y comencé a pedir deseos. Nunca supe (ni sabré) si estabas en esa roca de antes o llegaste ahí mirando el cielo también... No nos dimos cuenta y ya caminabamos junto a las flores mamonas que te dejan seguir creyendo que ese camino se puede tomar a cualquier edad. Y dejas de vibrar por droga o sexo casual. Dejas de lado tu pensamiento deprimido y facilista y te pones a pensar en cómo serán las cosas de ahora en adelante, cómo podrían funcionar mejor, cómo es pensar por dos y caminar derechito por el camino deseado.
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