Fueron felices cuando se vieron, muy felices, no cabía más felicidad en ellos, eran la felicidad en persona, felices, en serio, demasiada felicidad. Pero sintieron desconfianza cuando se miraron a los ojos, de esa desconfianza que no se puede remediar ni pasar por alto, mucha desconfianza, una desconfianza fría, absoluta, no podían sentir más desconfianza. Caminando desgastaron zapatos y pies, se volvieron color tierra, caminaron hasta no poder caminar más y no dijeron ni una sola palabra, silencio total, ni el más mínimo ruido, callados, mudos, no respiraban para no provocar ruido, callados, silencio. Estuvieron tristes, tanta tristeza invadió sus corazones que no fueron capaces de pararse del lugar escogido y se quedaron para siempre allí, para siempre infinitamente, nunca más se movieron, se les olvidó caminar, se les olvidó la movilidad y sus cuerpos comenzaron a tornarse frágiles, como cascara de huevo, comenzaron a quebrarse, se les caían los órganos y no quedo nada de ellos, o casi nada, un liquido pegajoso salía de las ultimas uñas que quedaban. Un liquido asqueroso, lo más asqueroso que he visto, con un olor a la mierda cagada por el hombre más asqueroso también. No había nada en el liquido, nada importante, era el liquido más insignificante, no valía nada, era algo que ni siquiera existía de tan nada que era y el sol caliente, el sol quemante, el máximo sol, el más fuerte, el sol los evaporo y yo nunca más los vi, nunca más en la vida supe de ellos, nunca más los recordé, nunca supe que existieron, nunca, así nunca en la vida, jamás, nunca, jamás.
peasdillas al ataque? o basado en hechos reales?
ResponderEliminarterroríficamente maravilloso