(Aún hoy te recuerdo y mestremeces)
En el sueño viví todo el proceso de una maternidad. Como se lo decía a mi papá ("tu hija mayor está embarazada"), su desprecio, su poco interes y mi valentía para afrontarlo (libre, sin dolor ni vergüenza). Nunca tuve miedo, yo quería que todos se enteraran pronto de mi estado. Era mágico cuando me tocaba la guata y te movías adentro, creo que tenía cinco meses. Luego las contracciones sin dolor y tu saliendo de mi vagina casi limpia. El tenerte en mi brazos, tan pequeña y con mis mismos ojos, peladita, tu cabeza la cubría con la palma de mi mano, hermosa, con una nariz pequeña y una boquita de pato como queriendo llorar, pero en verdad no, porque siempre estuviste tranquilita. El papá no existió, creo que era mi primer pololo, pero él nunca se enteró. Llegaba Mar a verla y Nicolás también pero con mucho más entusiasmo. No sé porque pero te llamabas Fernanda Sofía y cuando desperté por un segundo quise tenerte de verdad a mi lado.
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