El frío carcome hasta el ultimo pedazo de carne que habita esta ciudad y tú te quejas de no poder más.
¡Te debería dar vergüenza!. Pobre idiota... Aquí mueren olvidados, de sed y hambre y tú te quejas por el sexo.
¿Qué camino prefieres tomar?. La soledad te queda bien. Te facilita el de jugar al hombre feliz. ¿Te hace feliz eso?.
Te meas en los pantalones y yo te los bajo a tirones sabiendo que mis manos quedaran manchadas de ese olor asqueroso. Amarillo y repugnante, así te vez. No cabe duda. Nunca aprenderás a ser él que fuiste ayer.
Dolor en el pecho, no respiras y comienza el fin.
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