Pelo
A él no le gustaban las muchachas de pelo largo.
Se sentía incomodo, impotente al ver un melena pasada los hombros.
Un día llegó y me dijo ¿Cuándo te cortaras ese pelo?.
Yo de tonta y siempre obediente pesqué las tijeras más grande de la casa y corté el pelo que sobrepasaba mi cintura.
Jamás volvió a crecer como aquella vez.
Ahora miro fotos del recuerdo y me arrepiento en el alma haberlo cortado.
Fue de esas decisiones sin pensar. Solo actué para que él se sintiera mejor.
No lo quería defraudar y sus pensamientos eran igual a los de mi padre, por ende pensaba que si él estaba feliz con mi pelo corto mi papá también lo estaría.
Hoy nuevamente me lo comencé a dejar largo y aunque Kevin me pidiera que lo cortara, por nada del mundo lo haría. Ya va más abajo de los hombros y pronto llegará a la cintura nuevamente y no abrá tío, ni papá ni pololo que lo pueda impedir.
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