nada
Todavía no aprendo a nadar
irrespetuosa, decidida e inmoral.
El mar no me recibió de buena forma
tragué agua, me llene de sal y no pude pedalear.
Todavía no aprendo a nadar, son tres años intentándolo.
De cualquier forma creo que es él y sus olas las que no me permiten desenvolverme
ni regresar a la orilla. El mar nunca pierde y en el los peces se vuelven pan de cada día.
Que milagroso el día en el que pueda regresar. Lastima no poder prender velas en el fondo del mar. No hay milagros allí ni arriba ni acá.
irrespetuosa, decidida e inmoral.
El mar no me recibió de buena forma
tragué agua, me llene de sal y no pude pedalear.
Todavía no aprendo a nadar, son tres años intentándolo.
De cualquier forma creo que es él y sus olas las que no me permiten desenvolverme
ni regresar a la orilla. El mar nunca pierde y en el los peces se vuelven pan de cada día.
Que milagroso el día en el que pueda regresar. Lastima no poder prender velas en el fondo del mar. No hay milagros allí ni arriba ni acá.
Bájate los pantalones se torno un tanto peligroso, ahora solo voy de observadora y nunca más de mandona. Los copilotos acompañan y anotan y es posible que te vea bajando los tuyos algún día. Me gusta esta posición, me acomoda mirar y no hablar. Nunca fui buena para discutir, nunca participé en torneos para ocupar mi voz, siempre preferí mirar y si era posible, de bien lejos.
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