25 nov 2009

4.06.2009


Incómoda

Siempre me invaden gritos en el cuerpo. Segundos de desesperantes gritos que me hacen mover el cuerpo de forma abrupta, pero se me olvida expulsarlos, se me olvida gritar y no recuerdo el enojo de mis gritos. Son ciertos "taldos". Me pasa cuando me acuerdo de cosas que hice mal, de cosas que me averguenzo o de momentos que disfruto y que vuelvo a recodar una y otra vez para volver a sentirlos mios (porque esos momentos pasan a ser parte de la historia, los momentos fueron míos, pero una vez que los vives ya dejaron de ser para ti y la historia los acomoda en su libro). Ayer quise gritar, pero ya era tarde. Hoy quise gritar pero ya es muy temprano. Siempre hay un inconveniente para poder hacerlo y me desespero y lloro bajito, para no molestar al resto. Algo me incomoda y no sé que es.

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