4.06.2009
Siempre me invaden gritos en el cuerpo. Segundos de desesperantes gritos que me hacen mover el cuerpo de forma abrupta, pero se me olvida expulsarlos, se me olvida gritar y no recuerdo el enojo de mis gritos. Son ciertos "taldos". Me pasa cuando me acuerdo de cosas que hice mal, de cosas que me averguenzo o de momentos que disfruto y que vuelvo a recodar una y otra vez para volver a sentirlos mios (porque esos momentos pasan a ser parte de la historia, los momentos fueron míos, pero una vez que los vives ya dejaron de ser para ti y la historia los acomoda en su libro). Ayer quise gritar, pero ya era tarde. Hoy quise gritar pero ya es muy temprano. Siempre hay un inconveniente para poder hacerlo y me desespero y lloro bajito, para no molestar al resto. Algo me incomoda y no sé que es.
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