25 nov 2009

3.17.2009


The Reader

Hay gente que nace para vivir una profunda y trágica historia. La que lo hace empecinarse en un solo objetivo y no ver los otros caminos. Pero es tan intensa su vida que podrían escribirse libros y más libros sobre ellas. Los normales como yo... vivimos en tranquilidad y con pequeñas historias, algunos normales con suerte pueden sacar de esas historias un par de cortometrajes. Los normales sin suerte pasan inadvertidos pero felices. Es así como se mezclan los personajes y como se da vida al mundo del cine. El problema es este personaje importante, el gran protagonista está sumergido en tal sufrimiento que es incapaz de demostrar que tiene algo por contar y pasa su vida leyendo y recordando (a mi me encanta recordar). Y lo bueno y lo que hace merecedor de este protagonico es que no se lo cree, no cree merecer tal puesto y para él su vida pasa desapercibida. Por eso me gusta la gente que "no se cree el cuento", me agradan sobre todo cuando tienen tantas virtudes e historias que potenciar y contar. Así vi a Michael, el protagonista de El Lector. Se podrían sacar conclusiones maravillosas de esa película y criticarla de a pedacito ya que está construida casi perfecta. Yo no le quitaría nada, no le agregaría nada. Me creí todo lo que pasaba y me emocioné con el dolor de este hombre que espera toda una vida para volver a ver a su amor de juventud y justo cuando eso pasa, la vida le recuerda que es el protagonista y que le tocó vivir algo intenso y doloroso.

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