Lo que me inspira no es el mar.
No sé de donde sacan que el mar inspira. ¿Inspira qué? ¿el ruido?, ¿la soledad?, ¿el ciclo de las olas?. A mi lo que me inspira de verdad es el cemento, la gente, el tumulto. Las micros verdes y las amarrilas también, las casas de la rosa de la juana y de la reina. La desigualdad, la discriminación, la solidaridad. La gente buena, la transpiración, las bocinas, los carabineros, las manifestaciones, la noche con su luz anaranjada, el hip y el hop. Las murallas rayadas con graffitis de inexpertos. Las prostituas y las muy putas también. Los señores de corbata, el heladero, el de las sopaipillas, el verano, el helado a gamba, el invierno con su rico café el otoño gris y la primavera de mi ciudad.
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