Cumpleaños
Pa la mala cuea me tuve que aguantar dos idas al Jumbo y la peor torta de todas.Me senté en el lugar más incómodo del living a escuchar los chistes más fomes pero salvadores de la reunión más fome que un niño de dieciocho puede tener y pensar jamás.
Nada bueno podía salir de viejos culiaos altaneros, hipócritas, arribistas, sínicos y viejas culias tristes, amargadas, secas y con más de cuarenta que envidian a sus hijas de veinte y que desean retroceder el tiempo como sea posible, de esas viejas que odian a sus esposos y que todos en la sala lo saben pero nadie dice nada y cuando se besan, todos suspiran y brindan por el amor cuando por dentro saben a mierda. Que mala suerte, no tener una guitarra pa amenizar, no tener una guagua pa amenizar, no saber contar chistes pa amenizar, no cantar o tener alguna gracia... esos vacios putamadre que son incómodos y no falta la tonta weona que pregunta por el pololo que ya no es pololo o por los kilos demás o por las clases o por el futuro. Desagradable la vieja de mierda que sólo habla de su hijo cuando por dentro lo detesta. Desagradable que el dueño de casa tenga que gritar para ser tomado en cuenta y la dueña de casa tenga que decir cada dos minutos mínimo "pico" pa que el dueño la mire siquiera. El cumpleañero en mi lado derecho quedandose dormido y yo tomando nota de la estupidez humana. Lo mejor de estas juntas es que siempre saco algo provechoso... y me aprendí un par de chistes, me quedaron dos imagenes para diseñar y una carta para escribirme a mi misma, de las cosas que NO haré en un cumpleaños ajeno.
No hay comentarios:
Publicar un comentario