Era una conspiración de insectos acercándose para sacarlo de mi. Dentro del baño dos o tres personas ayudándome a pujar y yo con cara de nada, de rodillas miraba en el espejo mi boca seca. Tenía tanta sed y unas ganas horribles de vomitar que abría los ojos y se me cruzaba el consciente (mi gato durmiendo en mis pies) con el in (los insectos); de verdad tenía cagas de vomitar y volvía a cerrar los ojos con gusto a nachos en mi boca. Tres contracciones fuertes y pujaba polillas de mi vagina, centenares de pelotas llenas de polillas muertas caían en el piso flotante. Mi hermano para que no nos descubrieran las selló con papel alusa y las tiró fuerte bajo el refrigerador, siempre se acumula la mugre en ese lugar.
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